Antes de empezar a hablar sobre la oración hay que conocer lo que es la oración. A lo largo de la historia se le ha puesto innumerables definiciones como:
La oración es una conversación o coloquio con Dios (San Gregorio de Nisa). La oración es hablar con Dios (San Agustín). La oración es la elevación de la mente a Dios (San Juan Damasceno). La oración es el piadoso efecto de la mente dirigido a Dios (San Buenaventura). La oración es la elevación de la mente a Dios para alabarle y pedirle cosas convenientes a la eterna salvación (Santo Tomás de Aquino). Santa Teresa de Jesús: La oración mental no es otra cosa, a mi parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama.
Después de haber leído muchas definiciones encontré una que definía lo que yo sentía como oración, escrita por Juan Bunyan: ``La oración es abrir el corazón o el alma a Dios en una forma sincera, sensible y afectuosa, por medio de Cristo, con la ayuda y en el poder del Espíritu Santo, para cosas como las que Dios ha prometido, o que son conforme a la Palabra de Dios, para el bien de la iglesia, sometiéndonos en fe a la voluntad de Dios”. Después de haber definido la oración, hablemos sobre ELLA: La oración fue una parte muy importante en la vida de Jesús. Jesús hizo de la oración una prioridad, como observamos en el evangelio de Lucas y de Juan: ``Oró en cualquier momento del día o de la noche´´. ``La oración tuvo prioridad sobre comer y sobre los negocios´´. A mi parecer hay tres niveles de oración: Pedir, buscar y golpear. Pedir: En el evangelio de Mateo: ``Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá, porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá´´. Buscar: Hechos: `` Los 120 se reunieron en el aposento alto donde continuaron en oración como un ejemplo de buscar. Estos hombres y mujeres buscaban el cumplimiento de la promesa del Espíritu Santo y continuaron buscando hasta que la respuesta vino´´. Golpear: En el evangelio de Lucas: Esta ilustrado por la persistencia de Daniel que continúo golpeando a pesar del hecho que no veía resultados visibles ya que Satanás estorbaba en la respuesta de Dios.
A partir de diferentes oraciones aprendidas a lo largo de mi vida he compuesto una para Dios y otra para la Virgen Maria:
A Dios:
Señor, en el silencio de este día que nace, vengo a pedirte paz, sabiduría y fuerza. Infunde, Señor tu gracia en nuestros corazones para que cuantos, por el anuncio del ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su pasión y su cruz lleguemos a la gloria de su resurrección.
Dame fuerza para soportar los sufrimientos y para que mi boca no se tuerza cuando bebo el cáliz de la amargura
Te ruego con el mayor fervor imprimas en mi corazón vivos sentimientos de fe, esperanza y caridad, verdadero dolor de mis pecados y propósito firmísimo de enmendarme
Porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.
Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados.
Revísteme de tu bondad señor y ayúdame en el día a día.
A la Virgen:
Dios te salve María llena eres de gracia el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Madre de Jesús y nuestra, incansable auxilio de los pecadores, maternal intercesora, acuérdate de este hijo tuyo.
Madre Santísima, intercede para que yo reciba la fuerza y el aliciente para cooperar con la gran tarea de cambiar este mundo nuestro poniendo mi grano de arena, que bien podría hacer la diferencia.
Gracias por ser Santa María. Gracias por haberte abierto a la gracia, y a la escucha de la Palabra, desde siempre.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la ahora de nuestra muerte. Amén
Después de haber explicado diferentes aspectos de la oración, ahora, me gustaría compartir mi experiencia personal: Existe un momento al final del día en el que estoy solo, libre de presiones y de prejuicios. Y es en ese momento cuando le pregunto a Dios por mi familia que nos dejó y que sin duda ahora están con Él. Le cuento todo, le pido consejo. Cuando tengo problemas, normalmente en mi mente aparece algún tipo de solución. Siento que puedo hablar con Dios directamente, de una forma plana y transparente. En este momento repasamos muchas de la acciones del día, se que estará orgulloso de las buenas y comprensivo con las menos buenas. Se que me ayuda a continuar por el camino que Él me tiene marcado. Después de no se muy bien cuanto tiempo me duermo tranquilo. Suele ser así cada noche. Quizás no sea técnicamente la mejor manera de hablar con Dios pero sin duda esa manera me hace sentir muy cerca de Él. Utilizo la oración enseñada por mis maestros diariamente y solo al final cuando creo no necesitar seguir el protocolo es cuando lo hago a mi modo. Se que a Él también le gusta. Esta es mi oración de cada noche.
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¿Que es la Oración?
Antes de empezar a hablar sobre la oración hay que conocer lo que es la oración. A lo largo de la historia se le ha puesto innumerables definiciones como:
La oración es una conversación o coloquio con Dios (San Gregorio de Nisa).
La oración es hablar con Dios (San Agustín).
La oración es la elevación de la mente a Dios (San Juan Damasceno).
La oración es el piadoso efecto de la mente dirigido a Dios (San Buenaventura).
La oración es la elevación de la mente a Dios para alabarle y pedirle cosas convenientes a la eterna salvación (Santo Tomás de Aquino).
Santa Teresa de Jesús: La oración mental no es otra cosa, a mi parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama.
Después de haber leído muchas definiciones encontré una que definía lo que yo sentía como oración, escrita por Juan Bunyan:
``La oración es abrir el corazón o el alma a Dios en una forma sincera, sensible y afectuosa, por medio de Cristo, con la ayuda y en el poder del Espíritu Santo, para cosas como las que Dios ha prometido, o que son conforme a la Palabra de Dios, para el bien de la iglesia, sometiéndonos en fe a la voluntad de Dios”.
Después de haber definido la oración, hablemos sobre ELLA:
La oración fue una parte muy importante en la vida de Jesús. Jesús hizo de la oración una prioridad, como observamos en el evangelio de Lucas y de Juan: ``Oró en cualquier momento del día o de la noche´´. ``La oración tuvo prioridad sobre comer y sobre los negocios´´.
A mi parecer hay tres niveles de oración: Pedir, buscar y golpear.
Pedir: En el evangelio de Mateo: ``Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá, porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá´´.
Buscar: Hechos: `` Los 120 se reunieron en el aposento alto donde continuaron en oración como un ejemplo de buscar. Estos hombres y mujeres buscaban el cumplimiento de la promesa del Espíritu Santo y continuaron buscando hasta que la respuesta vino´´.
Golpear: En el evangelio de Lucas: Esta ilustrado por la persistencia de Daniel que continúo golpeando a pesar del hecho que no veía resultados visibles ya que Satanás estorbaba en la respuesta de Dios.
A partir de diferentes oraciones aprendidas a lo largo de mi vida he compuesto una para Dios y otra para la Virgen Maria:
A Dios:
Señor, en el silencio de este día que nace,
vengo a pedirte paz, sabiduría y fuerza.
Infunde, Señor tu gracia en nuestros corazones para que cuantos, por el anuncio del ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su pasión y su cruz lleguemos a la gloria de su resurrección.
Dame fuerza para soportar los sufrimientos y para que mi boca no se tuerza cuando bebo el cáliz de la amargura
Te ruego con el mayor fervor
imprimas en mi corazón
vivos sentimientos de fe, esperanza y caridad,
verdadero dolor de mis pecados
y propósito firmísimo de enmendarme
Porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido;
propongo firmemente nunca más pecar,
apartarme de todas las ocasiones de ofenderos,
confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.
Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos,
en satisfacción de todos mis pecados.
Revísteme de tu bondad señor
y ayúdame en el día a día.
A la Virgen:
Dios te salve María llena eres de gracia
el Señor es contigo;
bendita tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Madre de Jesús y nuestra,
incansable auxilio de los pecadores,
maternal intercesora,
acuérdate de este hijo tuyo.
Madre Santísima, intercede para que
yo reciba la fuerza y el aliciente
para cooperar con la gran tarea
de cambiar este mundo nuestro
poniendo mi grano de arena,
que bien podría hacer la diferencia.
Gracias por ser Santa María.
Gracias por haberte abierto a la gracia,
y a la escucha de la Palabra,
desde siempre.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la ahora de nuestra muerte.
Amén
Después de haber explicado diferentes aspectos de la oración, ahora, me gustaría compartir mi experiencia personal:
Existe un momento al final del día en el que estoy solo, libre de presiones y de prejuicios. Y es en ese momento cuando le pregunto a Dios por mi familia que nos dejó y que sin duda ahora están con Él. Le cuento todo, le pido consejo. Cuando tengo problemas, normalmente en mi mente aparece algún tipo de solución. Siento que puedo hablar con Dios directamente, de una forma plana y transparente. En este momento repasamos muchas de la acciones del día, se que estará orgulloso de las buenas y comprensivo con las menos buenas. Se que me ayuda a continuar por el camino que Él me tiene marcado. Después de no se muy bien cuanto tiempo me duermo tranquilo. Suele ser así cada noche. Quizás no sea técnicamente la mejor manera de hablar con Dios pero sin duda esa manera me hace sentir muy cerca de Él. Utilizo la oración enseñada por mis maestros diariamente y solo al final cuando creo no necesitar seguir el protocolo es cuando lo hago a mi modo. Se que a Él también le gusta. Esta es mi oración de cada noche.
Jordi Álvarez Sánchez
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