En este escrito voy a hablar del tiempo de Dios, pero en particular del conocimiento del futuro. Hoy en día parece que todos queremos saber lo que nos aguarda el futuro, a veces cercano y a veces más lejano. Pero siempre con un mismo objetivo, saber aquello que queremos saber y cuando lo queramos saber.
Nos atemorizan las cosas malas del presente, y por ello recurrimos a poder adivinar el futuro. Unos lo quieren conocer por horóscopos o tarots y otras formas de esoterismo. A veces ese futuro incierto nos atemoriza y nos hace reflexionar con el qué pasará luego. Somos muchos los que acudimos a esta forma de saber el futuro porque no creemos saber otra forma más certera.
Un ejemplo muy claro es el de la economía de este país, que se ha visto envuelto por la crisis que estamos viviendo. Pensamos que si esto lo hubiésemos sabido antes hubiéramos podido cambiar alguna cosa. Para un inversor de bolsa, hace unos años, era un chollo invertir en bolsa, y parecía que todo seguiría subiendo; ahora este inversor ha perdido todo el dinero que ha invertido en la bolsa y posiblemente esté arruinado. Entonces propongo lo siguiente: ¿y si hubiese sabido que la bolsa caería en un futuro, qué hubiera pasado? Pues lo más seguro es que lo que hubiera pasado es que ahora tal vez no estaríamos en crisis, entonces, ¿porqué seria falso lo que nos ha avanzado el futuro? A esta pregunta podemos responder que claro, sabias lo que en un futuro pasaría, y por eso cambiaste de mentalidad o cambió su acción y por tanto cambió el futuro.
Otro caso sería el del incidente sucedido el viernes antes de vacaciones de semana santa, porque recibí un golpe en la cara, pero si hubiera sabido antes que me lo iba a dar, entonces probablemente lo hubiera esquivado de alguna manera o habría hecho algo para impedirlo. Y si esto sucediera, lo que habría visto en el futuro sería una falacia, porque no hubiera pasado.
Por tanto, aun sabiendo el futuro, sabríamos también que no pasaría, porque cambiaríamos de mentalidad y actuaríamos diferente. Por esto mismo, podemos negar la existencia de un esoterismo o de un futuro revelado, ya que esto sería falacia. Pero también podemos pensar que lo que intentábamos hacer era cambiar el futuro, una vez visto el futuro, lo cambio. Entonces el futuro una vez cambiado, cambiará y será diferente de cómo era antes. Por tanto no hay forma de saber el futuro.
Y luego encontramos en el tiempo a Dios, que muchos creen que es una pérdida de tiempo. Quizás porque ven como sus plegarias o sus intenciones no se cumplen y culpan a Dios. También puede ser eso lo que hace que cada vez más gente haya perdido la fe en Dios.
Desde luego que no podemos culpar a Dios de nuestras acciones pasadas, presentes o futuras. Y por eso hay que confiar en Dios, y ofrecerle en todo momento nuestras acciones buenas y pedir perdón por las malas. Tampoco la fe es demostrable, porque si lo fuera no seríamos nosotros los que decidimos tener fe y creer, sino que sería algo que está ahí como por ejemplo una ley.
Por ejemplo la ley de gravitación universal, esos 9,8 m/s, nosotros sabemos que esto es así porque está dentro de una ciencia y no hay vuelta de hoja, es decir, es eso sí o sí. En cambio si ponemos este ejemplo en la fe, todos seguiríamos a Dios por el hecho de que está demostrado, no seríamos nosotros los que decidimos creer en Dios. Y por eso, somos libres para elegir nuestra fe y nuestras creencias.
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