Tengo un amigo que experto en acuarios. Sostiene la teoría de que los peces no crecen si no disponen de una 'pecera' grande. He visto con mis ojos el resultado; unas crias de Piraña -que no eran más grandes que la falange de mi dedo meñique- crecían hasta hacerse poderosas y temibles gracias al tamaño de la pecera.
A los hombres nos pasa igual. Algunos clisés, algunos modelos de hombre, suponen un límite a nuestro crecimiento.
El modelo de hombre atlético y musculado, el cuerpo 'Danone'; el modelo de hombre intelectualmente competente, centrado exclusivamente en el desarrollo de sus capacidades intelectuales; el modelo de hombre 'sin compromisos', 'libre'... Son peceras pequeñas para el crecimiento del ser humano. Un ser del cual todo un Dios se ha enamorado.
Sin duda, la medida propia del hombre, es la medida del corazón de Cristo
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